unidad 4

 UNUDAD 4: DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE 

PRIMER BLOQUE DE EJERCICIOS 




ENSAYO DE TEXTOS 


Escuela Normal N.3 de Nezahualcóyotl

 

Licenciatura en educación preescolar

 

Pensamiento cuantitativo

 

Docente: María Guadalupe Zúñiga.

 

Alumno: Rodríguez Martínez Jessica

 

1-II

 

 

 

 

 

Estado de México, enero de 2022

Las matemáticas son fundamentales para el desarrollo intelectual de los niños, les ayuda a ser lógicos, a razonar ordenadamente y a tener una mente preparada para el pensamiento, la crítica y la abstracción.

Las matemáticas son consideradas como base fundamental en toda persona, también se considera a las matemáticas como la reina de las ciencias, ya que para realizar distintas actividades o acción siempre estamos empleando una función matemática, ya sea sumando, restando, dividiendo o multiplicado.

El ámbito educativo, las matemáticas configuran actitudes y valores en los alumnos pues garantizan una solidez en sus fundamentos, seguridad en los procedimientos y confianza en los resultados obtenidos. Todo esto crea en los niños una disposición consciente y favorable para emprender acciones que conducen a la solución de los problemas a los que se enfrentan cada día.

A su vez,  las matemáticas contribuyen a la formación de valores en los niños, determinando sus actitudes y su conducta, y sirviendo como patrones para guiar su vida, como son, un estilo de enfrentarse a la realidad lógico y coherente, la búsqueda de la exactitud en los resultados, una comprensión y expresión clara a través de la utilización de símbolos, capacidad de abstracción, razonamiento y generalización y la percepción de la creatividad como un valor.

Los niños están capacitados para, desde muy pequeños, entrar en el mundo fascinante de los números y las relaciones matemáticas, pero si aprenden de forma forzada y aprenden de memoria los números y las operaciones más sencillas tendrán problemas posteriormente para desarrollar los conceptos por muy bien que sean capaces de realizar los primeros problemas.

Juego de aprendizaje matemático en cinco pilares básicos. Primero, el aprendizaje será secuencial, es decir, primero lo simple y después aumentar la complejidad. Segundo, seremos observadores activos pero no entrenadores, entendiendo que el verdadero aprendizaje será experimental. Tercero, usaremos objetos que para los niños tengan significado y usen en su vida diaria con ilusión antes que cosas que les sean ajenas. Cuarto, el juego será fundamentalmente táctil y físico, dejando que las ideas nazcan de la experiencia real. Y quinto, debemos ser coherentes usando expresiones y palabras que supongan una base para lo que posteriormente se aprenderá.

Cuando hablamos de secuencia progresiva quiero decir que, por ejemplo, no tiene sentido empezar con los números y las cantidades. Primero dejaremos al niño en relación libre con objetos que tengan semejanzas y diferencias entre ellos. El niño irá descubriéndolas por si mismo, sin prisas ni explicaciones. Cuando constatemos que aprecian dichas semejanzas y diferencias introduciremos juegos que faciliten la clasificación y ellos mismos buscarán modos de ir ordenando por cualidades. Solamente entonces, cuando los niños agrupen objetos por cualidades podremos introducir ideas como la cantidad diferente de los objetos de cada grupo.

Disponer de un espacio de juego adaptado a sus necesidades es importante. Es posible prepararlo en la propia casa y, aunque el ejemplo que muestro es un lugar ideal, podemos organizar su espacio con mayor simplicidad. Es importante que sea seguro, sin objetos peligrosos ni delicados a su alcance y en el que puedan moverse tranquilamente.

las matemáticas son la ciencia por excelencia al ser la base para cualquier acercamiento científico independientemente de la disciplina, ya sea en el área de la física, la estadística e incluso la historia. Pero no solo eso, aprender esta disciplina tiene grandes beneficios, a veces desconocidos, para la mente:

1. Ayudan a tener pensamiento analítico. Es nuestro pensamiento por defecto, el que nos ayuda a descomponer argumentos en premisas, observar las relaciones que existen y juzgar su veracidad. Cuando nos enfrentamos a un problema matemático, recopilamos datos, analizamos su relación y aportamos una solución. Ser capaz de entender las matemáticas llegando a soluciones lógicas, hará que nuestra mente se prepare para resolver problemas reales y tomar decisiones evitando errores o engaños.

2. Desarrollo de la habilidad investigadora. El mencionado pensamiento analítico también contribuye a potenciar la capacidad de investigar y de conocer el mundo que nos rodea. Las matemáticas nos hacen razonar mediante una fórmula lógica, utilizando datos reales que son verificables. Esto nos permite enfrentarnos al mundo buscando respuestas basadas en evidencias y no solo en creencias o emociones.

3. Contribuyen a la agilidad mental. Para resolver un problema matemático, es necesario concentrarse para dar con la solución. Este simple gesto repetido con frecuencia hace entrenar la concentración y, por tanto, la agilidad mental. De esta manera, se podrán tomar decisiones más rápidas, asimilar mejor nuevos conceptos, así como hacer frente a situaciones más complejas que, de otra manera, podrían ser un desafío.

4. Desarrolla la capacidad de pensamiento. Aprender matemáticas desde niños nos enseña a pensar, es decir, a saber, explicar cómo funcionan las cosas. Analizar ideas, ordenarlas y expresarlas de una forma clara y coherente es vital para que los demás comprendan lo que queremos transmitirles.

5. Fomenta la sabiduría y la curiosidad. Siempre se ha dicho que las matemáticas son la madre de todas las ciencias. ¿Por qué? Porque son la base de muchas disciplinas científicas y tecnológicas y de muchas acciones de nuestra vida cotidiana. Seríamos incapaces de comprender ciertos fenómenos sin ellas, como el manejo del dinero, entender la hora o simplemente cocinar siguiendo una receta.

¿Cómo podemos contribuir al desarrollo de este pensamiento lógico matemático?

Proporcionándoles juegos adecuados a cada uno de estos momentos de desarrollo y dejándolos jugar y experimentar libremente con ellos.

1) Etapa sensomotora (0 a 2 años)

Es la etapa de los sentidos y del movimiento. Desde el nacimiento, la niña y el niño van aprendiendo poco a poco que son unos individuos independientes de su madre, de las demás personas y de los objetos. Van descubriendo el mundo a través de la información que recibe de sus sentidos (texturas, sonidos, sabores, olores, colores, formas…) y del movimiento, en constante evolución (gravedad, fuerza, equilibrio, velocidad, distancia, cálculo de rutas…). En esta etapa además, establecen sus vínculos afectivos más importantes con las personas que le rodean, cuyo apoyo es el principal estímulo para afrontar nuevos retos y seguir avanzando, y que les van a guiar en su aprendizaje.

2) ¿Qué juegos son apropiados para esta edad entonces?

 Juegos que estimulen los sentidos y el movimiento. Proporcionarle multitud de experiencias sensoriales a través de diferentes objetos que pueda manipular libremente, cuantas más mejor (siempre de forma segura). En este momento son ideales los cestos de tesoros y el juego heurístico (cajas sensoriales) , que le aportan horas de entretenimiento y de alimento para su cabecita hambrienta de probar y de experimentar. Estos juegos podemos hacerlos con objetos caseros, naturales y reciclados. Y, para el movimiento, dejar que se mueva con libertad, para que pueda ir superándose día a día de forma autónoma, sin nuestra intervención para saltarse etapas. Muchos ratos de suelo que podemos estimular con algún pequeño gimnasio o móvil cuando aún no se mueva, o algún juguete que ruede y circuitos de obstáculos (cojines, rampas) cuando ya repte o gatee, y con la tabla curva o juguetes de arrastre cuando ya tenga un poco más de movilidad.

3) Etapa pre operacional (2 a 6 años)

Todo lo que el niño ha experimentado y aprendido en la etapa sensomotora le sirve de base para su nueva forma de pensar en esta etapa. Aparece el habla, el pequeño se centra en sí mismo como individuo de forma egocéntrica y aparece el símbolo: ahora ya es capaz de evocar a través de representaciones o imitaciones internas en ausencia de los objetos o acciones originales. Es el momento del juego simbólico. Así, en esta etapa, son adecuados los materiales de juego no estructurado y poco concretos, que permitan al peque simbolizar por sí mismo,  los juegos de clasificación y de construcción , los bloques lógicos, son un material estupendo para trabajar en esta etapa la observación, la clasificación, la comparación, la seriación y reforzar el pensamiento lógico.

 

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