QUE ES UN PORTAFOLIO DE EVIDENCIAS
Portafolio de evidencias
Se trata de una importante fuente de información para que los docentes comprendan el sentido de su
enseñanza y, por ende, el impacto que tienen en el aprendizaje de los alumnos. Desde el aula puede
ser utilizado como un instrumento de evaluación que permite percibir con claridad cómo y qué está
enseñando el docente, qué y cómo están aprendiendo los alumnos y así tomar decisiones al respecto.
El portafolio de evidencias se compone de una serie de producciones, trabajos o evidencias sobre
los aprendizajes que logran los alumnos. Se trata de un serie planificada y seleccionada previamente, y
en esta también se observa lo que, de ser el caso, les hace falta aprender a los alumnos.
El portafolio puede ser una selección intencionada de trabajos como textos, dibujos, problemas
o cuestionarios que, en conjunto, apunten hacia un determinado Aprendizaje esperado. En este sentido, es una muestra de lo realizado en el aula, con fundamento en la planeación didáctica elaborada por
el docente, la cual ha de ser analizada, interpretada y evaluada.
La planeación didáctica es la guía para el trabajo en el aula y, por ello, debe de especificar los momentos en los que los aprendizajes serán evaluados, definir los criterios que se utilizarán para tal fin, así
como los instrumentos que se consideran más adecuados. La evaluación que se lleva a cabo en el aula
ha de ser formativa; encaminada a comprender y apoyar los aprendizajes de los alumnos, así como dar la
pauta para modificar, adaptar y mejorar la enseñanza en función de las necesidades de aprendizaje que
se evidencien.
Los criterios que se utilicen para la evaluación deben de estar orientados por los Aprendizajes
esperados y las actividades específicas que permitirán que los alumnos logren esos aprendizajes. Es
necesario que los docentes definan, desde la planeación, cuáles son los conocimientos, habilidades,
valores y actitudes a tener en cuenta para que tengan certeza sobre lo que se evalúa.
La planeación didáctica es la guía para el trabajo en el aula y, por ello, debe de especificar los momentos en los que los aprendizajes serán evaluados, definir los criterios que se utilizarán para tal fin, así
como los instrumentos que se consideran más adecuados. La evaluación que se lleva a cabo en el aula
ha de ser formativa; encaminada a comprender y apoyar los aprendizajes de los alumnos, así como dar la
pauta para modificar, adaptar y mejorar la enseñanza en función de las necesidades de aprendizaje que
se evidencien.
Los criterios que se utilicen para la evaluación deben de estar orientados por los Aprendizajes
esperados y las actividades específicas que permitirán que los alumnos logren esos aprendizajes. Es
necesario que los docentes definan, desde la planeación, cuáles son los conocimientos, habilidades,
valores y actitudes a tener en cuenta para que tengan certeza sobre lo que se evalúa.
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